Ir al contenido principal

Senti 2.



De vez en cuando, de cuando en vez, te quiero ver. Veo que tú a veces me olvidas y comienzas a desaparecer. Cuando lo haces, te dibujo en mi mente sonriendo, con esa calidez hogareña, con esa personalidad que borra el frío de las noches de julio y delínea también una sonrisa en mi faz. Cuando no estás te lo perdono, con la única condición máxima de que nos veamos de nuevo.

De vez en cuando sueño y esos sueños consisten en tí y en todo lo que ansiamos lograr, por mucho que parezcan niñerías. Mi subconsciente te tiene demasiado presente y a veces ese carácter semi obsesivo me alarma. Lo verdaderamente importante no es lo grandioso, es lo que deseamos con más vehemencia. Lo demás se torna insignificante aunque sea lo principal, como alimentarse, vestirse y amanecer con disposición a cumplir todas las labores de la vida cotidiana. Nada me conmueve tanto, nada me alegra de tal manera como ver qué detalles me hacen quererte cada vez más, como enterarme de que estás bien y que te motiva surgir, como simplemente leer un par de líneas escritas por tí, una sonrisa virtual o tu voz tras el teléfono.

Ésto es todo lo que siento, parece simple, pero siempre puede ser peor.

Comentarios

aparecer y desaparecer.. quizas tambien mi Lamp hace como tu cuando lo hago yo... me islo cuando me hiere y aparezco cuando me viene a buscar... me siento un yoyo ;)

un beso
Un saludo, que tal?

yo estoy empezando a verle los detalles feos para estar mejor... parece que sirve en algunos momentos

Entradas más populares de este blog

RENUNCIA VOLUNTARIA

De mi consideración: Por intermedio de la presente comunico a ustedes mi renuncia voluntaria a su civilización pacificadora, en conformidad al artículo 666 N° 6, del Código del Heaven and Hell y 669, del mismo cuerpo legal, la cual se hará efectiva a contar del día de hoy. No agradeciendo bajo ningún punto de vista el haberme permitido vivir en vuestro mundo tan hostil, les comunico que los motivos de mi renuncia son que me tienen hasta el pico que no tengo con su sociedad de consumo de bienes ilusorios, la televisión de farándula y sus educativos reality show de hueonas huecas y gritonas, los programas culturales en que la gente se dedica a comer, los filósofos robafrases de las redes sociales, los políticos corruptos y sus maniobras chupasangres de la teta del fisco, los milicos apostando el 10% en Monticello, los pacos de Dipreca, la lucha libre americana más falsa que amigo de facebook, los inventores de hóroscopos negros-blancos-verdes (alias astrólogos), las viejas pitas de...

Puente

Cuando crucé por milésina vez el puente Pedro de Valdivia, me detuve un momento a contemplar el paisaje nublado y a meditar sobre el poco tiempo que me quedaba. Observé las riberas del río, el contraste entre el concurrido e histórico mercado fluvial y el solitario MAC, en la ribera contraria.            Una tradicional lancha de paseo se acercaba navegando en medio de las calmas y grisáceas aguas. Capturé algunas imágenes, temporalmente en la memoria del teléfono, para siempre en la retina y continué disfrutando de la melancólica vista invernal, tan familiar desde aquellos eternos cinco años. Miré hacia el lado, una mujer, de unos cincuenta años, también se deleitaba con la escena, absorta en la belleza policroma de Valdivia.      Como buena melómana, mi  banda sonora, Tres Libras y una avalancha de recuerdos en 3:39, en esos tiempos comenzábamos a derrotarnos. Me pregunté si las personas que encadenaron su "amor eterno" al p...

Cambio de folio

A las puertas de los treinta años: he reído, he llorado (mucho), me he sacado la mierda por un futuro, me he vendido, me he comprado, he reptado por las paredes, por el pasto, por el cielo y el mar. He lascerado mi piel con las piedras rígidas de la vida, las rocas del silencio y los mares de desconsuelo. Con mis rodillas sangrantes me he puesto en pie, tratando de sobrevivir a las llagas de la vida; a la tentación de la muerte y a la perdición del amor. Así son los treinta años: de mucho, de todo, de poco, de taquicardia y ansiedad. Así son los treinta años, andados, recuperados, perdidos y desperdiciados como si fiueran un segundo fugaz en el tiempo. Pero la vida es siempre seguir, tratar, forzar un destino peculiar.